Inversión VS Decoración ¡Fight!

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Después de darle muchas vueltas, creo que he dado con un modelo satisfactorio donde tienen cabida la infinidad de grises existentes entre la pintura funcional —o decorativa— y la entendida como posesión «de colección». Todo modelo es ficcional, y no debe tomarse como una regla.

Aun considerando las excepciones, cuando existe una percepción de mayor valor de la obra, más dinero se paga por ella. Consecuentemente, cuanto más valor de inversión tiene la obra, menos función decorativa se requiere de ella. Insisto en que no es una regla fija, pero sí una constante.

Una obra de arte, en su verdadero sentido, nada tiene que ver con el precio porque no tiene valor de compra tangible. El arte no cuesta dinero, VALE dinero, por eso se atesora e invierte en él. De esto se deduce que el arte no tenga un precio, sino valor de compra, y sea deseado por sus cualidades por encima de su función.

El coleccionista entiende que la belleza es riqueza, cultura y expresión de poder y acierta a pensar que no todo cuadro es una «obra». En cambio, la obra cuantificada por su función no es objeto de coleccionismo y pertenece a un segmento de mercado de long tail ("larga cola"). Ojo al trabalenguas: más clientes pagan menos por algo de menor valor pero mayor función. Decididamente, el gráfico se explica mejor:




La imposibilidad de acotar la «artisticidad» de una obra hace que éstas no siempre se valoren según criterios artísticos y estéticos, generando una merecida confusión.

La cotización artística es la monetización de los valores intangibles de una marca personal, el artista. Como toda marca, ésta tiene una vida y una cotización en función de la demanda del valor ofrecido al mercado. Al ser la firma/marca un discurso de valor impalpable, algunos artistas consagrados terminan por aferrarse al criterio más universal que existe: «tanto me das, tanto me merezco».

En mi opinión y cabe el riesgo de que pueda estar completamente equivocado existe una constante: cuanto mayor sea el valor percibido, más especulación cabrá esperar sobre el precio de la obra independientemente de su función decorativa.