Arte y Mercado, matrimonio feliz

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«Ahora los artistas saben más. Son más conscientes del mercado que en otras épocas. Parece que existe la sensación de que el arte es puro comercio» —Jasper Johns, 2008


Discrepo.

Jasper Johns necesita echar un vistazo a la historia del arte: los artistas siempre han sido perfectamente conscientes de la mercantilización de su obra. Mucho más que ahora, añadiré. En el siglo XVII los pintores tenían menos manías que nosotros en lo que al mercado se refiere, y tenían muy claro que el arte es comercio puro. Existen infinidad de ejemplos, pero solo mencionaré uno: Rubens.

Citar a Rubens es suficiente para destrozar la afirmación de Jasper Johns. No añadiré nada más.

Lo que ha cambiado desde Rubens es que la habilidad de mantener y aumentar el mercado ya no es una necesidad intrínseca al ejercicio de la pintura, sino un valor añadido a la marca personal del artista. Hoy por hoy, que un artista sea un brillante hombre de negocios es un punto a favor. Antes, una necesidad.

Esto no es un flirteo de nuestro tiempo. El arte y el mercado hacen el amor desde hace siglos. Lo único que ha cambiado es nuestra pésima e irreal visión romántica del pasado, tan idealizada como indocumentada.