¿Por qué algunos artistas jóvenes tienen precios muy superiores a los artistas bien establecidos?

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La respuesta es sencilla: no juegan en la misma liga. Los artistas maduros no pretenden cegar a los coleccionistas con golpes de glamour y la promesa social de grandes beneficios en el mercado secundario. Se centran en trabajar bien y su prioridad no es inventar dinero ni alimentar su ego. Son profesionales dedicados a producir obras de arte de calidad para coleccionistas que desean el beneficio de su posesión, no su compraventa. Un detalle revelador es la vehemencia con que algunos se autoproclaman "artistas" y sobrevaloran su trabajo, viéndose obligados a maquillar su mediocridad con discursos inalcanzables. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.


Paralelamente, el fenómeno de la escasez de ventas conduce erróneamente a los artistas codiciosos (o con poca paciencia) a subir los precios de sus obras. Piensan, en su ingenuidad, que quizá la suerte les proveerá de ingresos puntuales altos, cuando lo correcto es recibir ingresos moderados de forma regular. Los coleccionistas no son tan incautos. Si vendes poco, no subas tus precios para "probar suerte", mejor dedica tus esfuerzos a trabajar mejor y a localizar un público mas receptivo a tu obra. Paciencia, vender arte es un arte, no un negocio al uso.

En el mercado de arte tradicional los precios de los artistas suben debido a una demanda real de sus obras, es decir, una demanda cuyo destino es una colección privada o pública que sus poseedores mantienen con celo. Este gran arte resistirá el paso del tiempo como siempre ha ocurrido, manteniendo su valor y acaso aumentando de forma moderada pero sostenida. Por esta razón, muchos artistas profesionales cotizan mucho más alto cuando mueren, debido a que la elevada demanda no puede satisfacerse con la poca obra remanente. Al no existir mucha compraventa, las pocas obras disponibles tienen tanta demanda que necesariamente se encarecen. Algo parecido a lo que ocurre con las antigüedades.

El mercado especulativo se dedica a vender, no a mantener una colección, fomentando la burbuja de precios. La mayoría de las obras concebidas por y para este circuito de vanidades no sobrevivirán al paso del tiempo, ya que no es arte (valor) sino dinero (especulación). Revisad un Magazine de arte de los años 80 y 90 y comprobad cuántos prometedores y carísimos artistas han desaparecido del mapa completamente, y cuantos "mucho menos prometedores" siguen trabajando sin problemas. Algo parecido ocurre con cierto género de grupos musicales. Los verdaderos profesionales jamás caducan; son sólidos, son Casablancas no Blockbusters.